José Yamil Amal narró una de las enseñanzas que su padre les dejó a los trabajadores mineros: “Me acuerdo muy bien que unos amigos mineros de él, de raza negra, les fue muy bien en una molida y empezaron a gastarse la plata”. El padre de Yamil compró una botella de aguardiente y una de leche, llamó a los mineros y les dijo: “¿Bueno, ustedes por qué toman tanto trago?” Los mineros contestaron que “el trabajo era muy duro y era una manera de escape”.
El hombre sacó las botellas de aguardiente y de leche y les preguntó a los mineros el precio de cada una, pues ambas contenían un litro, pero la de alcohol era mucho más costosa. “Mi papá les dijo que claramente la de aguardiente era más costosa, pero ¿cuál le aprovecha más a usted y a su familia? Entonces, ¿por qué hacen eso? Cuestionó a los mineros nuevamente dejándolos sin palabras”.
Si hay algo que seguramente recordará algún caldense al hablar de minería, son los lamentables accidentes y tragedias que han sucedido a lo largo de la historia regional. Muchas de estas han marcado por siempre la vida de los pobladores de aquellos municipios mineros, así como a los mismos trabajadores que, a pesar de conocer muy bien los peligros a los que están expuestos, siguen arriesgando sus vidas cada día para conseguir el sustento que mantendrá el pan caliente sobre la mesa de sus familias.
Rubén Darío Rotavista expresó que la minería es una actividad tan peligrosa que solo se compara con la de las fuerzas militares: “Las dificultades que tienen los mineros tradicionales son la manipulación de materiales como explosivos y la madera”.
Agregó: “No me pareció justo que llegaran unos extranjeros a querer desarrollar la minería a cielo abierto, eso implicaba acabar con el pueblo. Ellos son unos forasteros con una avaricia de oro y nosotros nos tenemos que ir de aquí. Finalmente, la comunidad logró el objetivo de evitar la minería a cielo abierto”.
Yamil Amal aseguró que muchos de los propietarios han optado por vender las minas a las grandes empresas, mientras que él confesó que no busca vender las suyas a pesar de que a nadie le han ofrecido tanto dinero: “Dijeron que me pagaban $11 mil 500 millones por las dos minas, pero yo dije que no”, aseveró.