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La Patria 100 años - Capítulo 5
Capítulo 5
Diálogos de territorio
Durante 100 años, LA PATRIA ha contado las historias que han rodeado la integración regional; desde la secesión y separación de Quindío y Risaralda, respectivamente, como la formación de un motor económico detrás del nombre de Eje Cafetero.
Ahora, depuestas muchas disputas territoriales, la creación de una Región Administrativa y de Planificación (RAP) y el criterio de sus habitantes buscan hacer de la unión, la estrategia que visibilice aún más a estos pueblos hermanos y brinde una mejor calidad de vida a cada uno de sus pobladores.

El tesón y la capacidad de resiliencia de sus moradores han permitido a los habitantes de Caldas, Quindío y Risaralda adaptarse a las necesidades productivas y de desarrollo del país para mostrarse a Colombia como una región organizada, que inspira en sus otros pares nacionales un ejemplo en compenetración y diálogo fluido.
Parte de este desarrollo se vio apalancado, por ejemplo, en la última década del siglo XX e inicios del XXI con la ejecución y apertura de la Autopista del Café, que une efectivamente a Manizales con Pereira y, esta, a su vez, con Armenia. La conectividad entre las tres urbes y áreas de influencia ha sido factor para que el desarrollo y la competitividad regional se mantengan dentro de los renglones más altos.


El país ha visto en el Eje Cafetero el desarrollo organizado que necesita una región para mantener una homogeneidad administrativa que le permita, a la postre, poder entablar buenas relaciones administradoras con otros territorios. Así, desde julio del 2018, comenzó hilarse una nueva idea de integración bajo el nombre de Región Administrativa y de Planificación que, en sus inicios, abarcó los departamentos de Caldas, Quindío y Risaralda y, ahora, agrega a Tolima.

El Mirador de La Secreta, en Armenia, sirvió de puente público para reforzar la noción de unión territorial que se había desvanecido tras la disolución del Viejo Caldas por la secesión de Quindío y, luego, de Risaralda. La noticia de poder unir fuerzas ya contaba con el aval de la Comisión de Ordenamiento Territorial del Senado de la República que, en mayo del 2018, pronunció su voz afirmativa para crear este enlace regional.
En julio del 2018,
LA PATRIA, en su editorial titulado 'Una RAP ambiciosa', manifestó:
“Una idea clave es poder jalonar más recursos hacia la región y recuperar la participación que se tuvo en el pasado en el Producto Interno Bruto (PIB) nacional... Se necesita ser ambiciosos en la búsqueda de metas altas en economía regional. Hay que saludar esta importante iniciativa, hecha ya realidad después de 52 años de haber estado desintegrados y con objetivos dispersos. La tarea de Carlos Osorio (Quindío), Sigifredo Salazar (Risaralda) y Guido Echeverri (Caldas), así como de las respectivas asambleas departamentales que el año pasado dieron luz verde a este proyecto, tienen que ser resaltadas. Sin duda, pasarán a la historia como líderes que decidieron recuperar la senda de la integración, para aprovechar las virtudes de los tres departamentos y darles fuerza a esas características que nos permiten gozar de ventajas comparativas frente al resto del país”.
LA PATRIA insistió en que la creación de la RAP no solo era asunto de los entes públicos o las administraciones regionales, sino que señalaba, mejor, un nuevo ciclo para que universidades, gremios, organizaciones sociales y la comunidad general se adhirieran a un pacto de desarrollo.

La RAP cafetera llegó a seguir los pasos de sus antecesoras en otros puntos del país, como las del Caribe, Pacífico, y la de Planificación Especial Central, que incluye a Bogotá.

Caldas, Quindío y Risaralda se suscribieron para buscar progresos en Medioambiente, Paisaje Cultural Cafetero, Agroindustria, Seguridad y convivencia, Infraestructura, Innovación y competitividad y Ordenamiento y prospectiva territorial; es decir, remar hacia la misma dirección y, en el mismo cauce, encontrar soluciones que apalanquen unión y desarrollo en favor de todos.
El exgobernador de Caldas, Guido Echeverri (2012-2013; 2016-2020), estuvo al frente de las gestiones para la consolidación y la anexión del departamento en este propósito. Contó que la esfera personal fue puente para conectar, posteriormente, con los otros dos gobernadores de la región y comenzar el proyecto.

Pero, para poder llegar a una fuerte integración entre departamentos, primero fue necesaria una clara y verdadera integración intermunicipal, sobre todo, en los centros urbanos con mayor influencia de las capitales departamentales. Sin embargo, la sinergia con los territorios vecinos se convirtió en señal inequívoca de la necesidad de integrar.
Para la consolidación de la RAP hubo un ingrediente fundamental: El entusiasmo.

A pesar de los pasos burocráticos y metódicos para poder establecer los proyectos de ordenanzas en cada asamblea departamental, se mantuvo el ambiente ideal y participativo para regresar a la integración, superadas las reservas y las emociones de década.
Otras regiones
“Caldas y Antioquia pujarán como bloque regional”, tituló LA PATRIA el martes 18 de febrero del 2020, al resaltar la intención con el vecino del norte de emprender proyectos que puedan unir todavía más a estos dos departamentos.

"Unidos es el eslogan de Antioquia y el de nosotros es Unidos es posible, por eso en la reunión que hicimos la nombramos como Unidos Somos más Fuertes", dijo entonces el gobernador de Caldas, Luis Carlos Velásquez. Parte esencial de la reunión estuvo en buscar desarrollos alrededor de la infraestructura vial con tres ejes de progreso: La carretera del Renacimiento, la vía Riosucio - Jardín (Antioquia) y Supía – Caramanta.
Dentro de los objetivos está rehabilitar, recuperar y pavimentar la malla vial, ya que, de los 236,9 kilómetros de las tres vías, por lo menos el 61% está sin capa asfáltica y de ese total el 72% son tramos de Caldas. Por esta razón, la propuesta incluye una inversión mínima de $303 mil 246 millones, reseñó LA PATRIA, entonces.
Trabajo conjunto
El interés de esta integración es crear un Plan de Desarrollo conjunto, que requeriría del apoyo del Gobierno Nacional e incluir algunos en un Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes), como planes estratégicos. Sin embargo, tiempo después llegó la pandemia de la covid-19, lo que retrasó la ejecución de planes, aunque persiste el deseo de mantener estos procedimientos andando, a pesar, también de las dificultades en la Gobernación de Antioquia.

Casi nueve meses después de la reunión entre el gobernador de Caldas y su par de Antioquia, llegó otra noticia importante para la RAP del Eje Cafetero: la adhesión del departamento de Tolima.
Fue entonces que, en los primeros días de diciembre del 2020, la Comisión de Ordenamiento Territorial (COT) del Senado aprobó por unanimidad la adhesión del Tolima a la Región Administrativa de Planificación (RAP) Eje Cafetero. “Esta unión va a fortalecer mucho los clústeres de Cafés Especiales, el Turismo y el Plan de Abastecimiento Regional”, expresó en ese entonces el gobernador del Tolima, Ricardo Orozco.

De acuerdo con la Gobernación de Tolima, su ingreso al mercado del Eje Cafetero “es tener la posibilidad de acceder a relaciones comerciales, con una región de 2,5 millones de habitantes”. Y suman a lo anterior que “la región conformada por los cuatro departamentos cobija el 7,8% de la población colombiana y representa el 6,1% del PIB Nacional. El Tolima haría parte de una red de departamentos que maneja exportaciones por USD 1.560 millones. Así mismo, el departamento tendría una oferta complementaria en materia de turismo y cultura al Eje Cafetero”.
Consolidación
El ingeniero civil Luis Guillermo Agudelo está al frente de la RAP del Eje Cafetero. Este quindiano reconoce las enormes bondades, aún por explotar que tiene esta alianza, sobre todo, en términos de turismo y desarrollo económico.
Trabajar unidos
El gerente resalta la importancia de tener una labor mancomunada con todos los sectores para enriquecer la región y buscar la prosperidad social, objetivo genérico de la propuesta de unir los motores productivos de los departamentos que componen la RAP.
Luis Guillermo Agudelo habló de los aspectos que más le emocionan como gerente de la RAP, de las novedades que pueden beneficiar a la región y la ponderación del turismo como eje articulador entre todas las instituciones intervinientes.
Área Metropolitana Centro-Sur de Caldas
Entre Manizales y Villamaría, por ejemplo, a finales de 1996, se patentaron algunas discordias por las actitudes de algunos líderes de ambos municipios que no parecían poder ser atajadas. Sin embargo, gracias al llamado público, se recuperó el trabajo mancomunado, sin que ello significase licencias o pérdida alguna de importancia. Trabajar en orden para establecer un sano conjunto de límites entre poblaciones ha sido clave.
Las propuestas para anexar administrativamente a Villamaría con Manizales, en principio, pueden datar de la mitad del siglo XX. Sin embargo, reservas de parte de las clases dirigentes no permitieron consolidar este punto, a pesar de que el municipio vecino sí ha valido gran parte de su desarrollo a la influencia que ejerce la capital. Luego, un par de décadas más se empezaron nuevamente a mover los sonajeros para impulsar las conexiones administrativas entre Manizales y sus municipios vecinos de mayor influencia; no obstante, como en otras múltiples ocasiones, la falta de voluntad política minó estas ideas de unión intrarregional.
Planes
El sueño de constituir un área metropolitana es de vieja data y ha surtido todo tipo de obstáculos. A finales de la década de 1990, LA PATRIA explicaba en un artículo que esta idea “debía madurar”, y ponía en la mesa la necesidad de una concentración, por iguales, entre alcaldes para poderla formar oficialmente. Casi 25 años después de esa publicación, aún no es plenamente claro el futuro de la integración de los cinco municipios del centro-sur de Caldas; a pesar de tener ya el entendimiento para llevar la idea hacia adelante.

Por eso, ahora Caldas avanza en la consolidación de un Área Metropolitana Centro-Sur que involucre a los municipios de Neira, Palestina, Chinchiná, Villamaría y Manizales, con lo que se buscará tener acceso a mayor cantidad de recursos y a forjar un desarrollo colectivo.
En una columna publicada en LA PATRIA, el rector de la Universidad de Manizales, Duván Emilio Ramírez, hizo un llamado a los ciudadanos de los municipios involucrados en esta idea de integración
Por ahora, este proceso debe refrendarse por los habitantes de los cinco municipios en cuestión para que los alcaldes de sendas municipalidades puedan comenzar a trabajar efectivamente como una entidad administrativa. Durante los primeros días de la pandemia, los mandatarios de estos municipios intentaron dar una visión de unidad en medidas administrativas de control de movilidad social, pero, con el paso de los días y las comunicaciones, se fue deshaciendo el interés por mantener una cara homogénea en esa labor.
Vías de unión
En febrero de 1927, LA PATRIA sostuvo una entrevista con el exgobernador de Caldas Francisco José Ocampo, fundador también de este rotativo. En ella, el exmandatario afirmó:
“La la Asamblea Departamental se encuentra en una situación fiscal de holgura para adelantar sus proyectos y sostiene que la primera necesidad que tiene hoy Caldas es la carretera Manizales-Pereira-Armenia, a lo menos la más inmediata y fácil de satisfacer; claro que primero está la vía de La Dorada, pero esta obra necesita de recursos que hoy no podemos erogar por ser extraordinarios. Algunas obras que también son de urgencia están emprendidas y, bien que mal, se adelantan o están en vía a concluirse, como el Ferrocarril de Nacederos, la carretera a Riosucio y el cable del norte”.
Confirma lo anterior que las vías siempre han sido el camino más rápido a la integración. Por eso, 70 años después de ese llamado, en 1997 se gestó uno de los grandes sueños regionales de integración más grandes y con el que se buscó aumentar la conectividad y la competitividad regional.
Autopistas del Café
“La concesión Autopistas del Café se firmará en 1997”, tituló LA PATRIA en ese entonces, agregando la posición favorable que daba el Comité Intergremial de Caldas para sacar adelante la iniciativa que haría más cortos y efectivos los viajes entre las tres capitales del Eje Cafetero. Tras décadas de intentarlo, por fin se hacía realidad una conexión vial efectiva, rápida y real para las necesidades de la región cafetera.
Al 2020, según cifras de la Concesión, son más de 12 millones de vehículos circularon por año en esta red vial de 256 kilómetros, que se sigue fortaleciendo, pese a haber sido, en principio, una concesión para 20 años y que luego se extendió tras un laudo arbitral.
El 30 de septiembre del 2020, LA PATRIA informó que: “en octubre del 2019 se iniciaron los trabajos de la primera fase del proyecto par vial Campo Alegre. El objetivo es construir la intersección El Jazmín, obra ubicada en Santa Rosa de Cabal, en el sector que conecta a Risaralda con Caldas para mejorar la conectividad de estos dos departamentos”.

La competitividad es parte esencial del desarrollo regional, por cuanto Manizales y Pereira se han ubicado en años recientes como referentes -entre ciudades intermedias- para la creación de negocios, la formalización de ideas comerciales, entre otras.
La montaña
De otro lado, la Concesión Pacífico III, actualmente en desarrollo y ejecución, se apresta para entregarles a los caldenses y sus vecinos óptimas vías en zonas de influencia del Río Cauca y también del occidente departamental. Se conecta con su similar de Pacífico II en Antioquia. Pacífico III parte, desde el sur, en La Virginia (Risaralda), se une con Manizales en su camino y recorre el occidente de Caldas hasta conectarse, al norte, en La Pintada con Pacífico II. La primera esta de esta concesión, la I, va entre Medellín y Bolombolo (Antioquia).

La apuesta del Gobierno Nacional es que las “Autopistas Conexión Pacífico 1, 2 y 3, que suman 293 Kilómetros y que se extienden desde Medellín hasta Pereira, mejorando a su paso por estas ciudades el tránsito hacia Chocó, Valle del Cauca y los puertos en Buenaventura”. Esta intervención tiene dos túneles (Tesalia e Irra), nueve puentes mayores y 52 menores, además de ocho intervenciones.

Quedan al pendiente de atención real desde el Gobierno Nacional una verdadera solución a la vía entre Manizales a Mariquita, corredor vial de primera necesidad cuando hay problemas en el Alto de La Línea y que carga gran parte del transporte que va entre el occidente y el centro del país. La vía ha sido vista históricamente como una de segunda categoría, pero es necesario darle mejoría a este camino que se ve afectado, no solo por desidias políticas, sino por la compleja topografía y el difícil clima que también le gobierna.

Estas obras viales confirman que las fronteras en el Eje Cafetero parecen radicarse únicamente como puntos referenciales desde lo geográfico, pues el trabajo en sinergia de los departamentos, las vías que ahora los atraviesan, los planes de desarrollo que ahora diseñan y el ímpetu por sacar lo mejor de sus valores para crecer unidos es un panorama que solo deja presagiar grandes cambios y mejoras para sus pobladores.