Otros cultivos están abriéndose mercado en el exterior y contribuyendo a la economía del departamento. Los agricultores que trabajan la tierra y la alimentación de todo un pueblo saben las necesidades de las despensas regionales, las dinámicas de cultivo, reconocen la sabiduría de la tierra y sus dificultades.
Escobar emprendió un proyecto con gulupa financiado por el fondo Emprender del SENA y cumple dos años trabajando en este para tener un cultivo de 2 mil 300 plantas en 7 mil metros cuadrados bajo invernadero. El ingeniero explicó que este sistema es atractivo porque el cultivo está bajo condiciones controladas y la luz queda mejor distribuida, lo que hace que las plantas aumenten su crecimiento, productividad y den un fruto de mayor calidad, además de no estar expuestas a hongos.
“Los invernaderos se utilizan poco por el costo que tiene la infraestructura, pero si comparamos este precio con la productividad o la calidad de la fruta obtenida, pues van a compensarse muy bien los dos aspectos, además la estructura puede durar 5 o 6 años sin ningún problema”, manifestó el ingeniero Escobar.
Los agricultores consultados piensan que las condiciones del campo son difíciles, que los jóvenes necesitan oportunidades y garantías para quedarse. Piden créditos con tasas de interés que no terminen por quebrar al trabajador rural y acuerdos justos con los intermediarios para comercializar los productos.
Riosucio es un municipio clave del occidente caldense. Hernando Escobar Zuluaga relató que el poblado cuenta con presencia de resguardos indígenas y campesinado que se han organizado comunitariamente para recuperar la soberanía alimentaria, es decir que las familias y el municipio, como tal, tengan la capacidad de producir su alimentación de consumo diario.
Durante la pandemia, las familias tuvieron con qué alimentarse, pues el municipio produce frutas, hortalizas, frijol, maíz; tubérculos como yuca, batata, mafafa, arracacha. Aunque todavía necesitan alimentos de fuera, cabe destacar que es común que las personas dispongan de huertas con plantas medicinales y alimentarias para su consumo.
María Velma Echavarría González es agricultora agroecológica de La Casa de las Semillas, en Riosucio, conformado hace doce años por un grupo de custodios y agricultores que iniciaron una campaña de rescate de semillas nativas y orgánicas.
Estas semillas no son transgénicas; por el contrario, son criollas y nativas por lo que se pueden volver a sembrar y son utilizadas para producción agroecológica.
En Riosucio puede preguntársele en cualquier ciudadano por la calle sobre dónde encontrar a Jesús Bedoya, o “Don Chucho”, catalogado popularmente como el rey de la yuca. Este título se le adjudicó por ser el colombiano que llegó a tener más variedades sembradas de este tubérculo, quizá también mundialmente.